miércoles, 21 de mayo de 2008

EDUCACION SEXUAL

EDUCACIÓN SEXUAL OBLIGATORIA



CIFRAS ADVIERTEN SOBRE LA URGENCIA DE APLICAR MEDIDAS PEDAGÓGICAS
Por Simon Gaviria*
Dicen que las razones bien sea para encontrar un esfero o la verdad deben ser más poderosas que el costo de encontrarlas. En una sociedad de doble moral como la colombiana donde los temas de sexualidad rara vez se tocan y a puerta cerrada muchos lo practican, puede que muchos se incomoden si les hablamos a nuestros jóvenes sobre el tema.


Hay razones de sobra para afirmar que llegó la hora de que por primera vez en la historia, sea obligatoria la educación sexual en todos los colegios públicos y privados. Es decir, que sea una asignatura obligatoria como matemáticas, español, educación física o español. Que sea calificada por los docentes y que sea requisito para que los estudiantes puedan ser promovidos al siguiente grado.

¿Cuáles son esas dos razones para considerar urgente la implantación de la educación sexual? Son dos: estadísticas escalofriantes y costos preocupantes. En lo primero, basta ver lo que está pasando en Bogotá con los casos de embarazos en adolescentes, sin que eso quiera decir que el resto del país sea ajeno a esta problemática.

Hasta ahora la atención se centraba en las niñas de 10 a 14 años. Según reporte de la Secretaría Distrital de Salud, de 490 casos en el 2005 se pasó a 543 en el 2006. Aparentemente pocos casos. Sin embargo, mirando detalladamente la otra población joven, la de 15 a 19 años, la alarma pasa de naranja a roja: en el 2005 se reportaron 19.436 casos y en el 2006 19.685. En total, el año pasado en la capital del país se conocieron 20.228 embarazos en adolescentes. El promedio es de 170 nacimientos en madres adolescentes, por cada mil nacimientos registrados, cifra que nos pone cerca de encabezar la 'lista negra' a nivel mundial que lideran Liberia, Nigeria, Sierra Leona, Somalia y Uganda donde es de 200 embarazos por cada mil jóvenes.

En Colombia el promedio es de 90 por cada mil, por encima de Argentina (60,6), Estados Unidos (53,2), Asia (35), Oceanía (32,3) y Europa (20,3). Esto según estudio presentado el año pasado en la reunión de expertos sobre población y pobreza, organizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, con el auspicio de Naciones Unidas.

Ahora, si la discusión se quiere centrar en los costos que tendría que asumir el Estado la implantación de la nueva asignatura (enfoque odioso en un tema donde está en juego el proyecto de vida de centenares de niñas y jovencitas), ahí sí que se van a quedar sin argumentos quienes ven con recelo esa iniciativa que impulsaremos a partir del 20 de julio. Hicimos un ejercicio con base en estadísticas de la Universidad Nacional, la Fundación Cardio Infantil y el Dane.

En conclusión, al país le está costando anualmente 1,7 billones de pesos la atención médica de los embarazos en adolescentes. En el caso de Bogotá, la suma es de 221 mil millones de pesos. Más los 328 mil millones que le está costando la atención de cerca de 30 mil abortos, el otro gran problema que resulta de una deficiente educación sexual.

Es mucho más económico implantar la asignatura. Estudios de la Secretaría Distrital de Educación concluyen que una asignatura por estudiante al año cuesta cerca de 100 mil pesos. Es decir, se tendrían que invertir 130 mil millones de pesos. Para Bogotá sería 4,2 veces más barato enseñar la verdad que guardar silencio. Esto sin incluir otros costos sociales, según un estudio de Profamilia 70% de los prostitutas de Bogota comienzan en esa profesión por haber tenido un niño en la adolescencia y no tener con que mantenerlo.

Es entonces hora de que instituciones como la Iglesia y autoridades como el Ministerio de Educación dejen los moralismos. Hay razones de sobra .
*Representante a la Cámara por Bogotá